
En la producción de superaleaciones a base de níquel, el proceso de fusión por inducción al vacío (VIM) es fundamental. Sin embargo, un desafío a menudo subestimado es que el propio crisol de MgO puede actuar como una fuente involuntaria de oxígeno.
Estudios anteriores (e.g., Wu Chaowan 1964) indicaron que durante la fusión por inducción al vacío (VIM) de hierro puro, la pared del crisol puede liberar oxígeno al fundido, provocando que el contenido de oxígeno del metal vuelva a aumentar tras una reducción inicial. Investigaciones recientes (Li et al., 2024) confirman que incluso los crisoles de MgO de alta pureza pueden sufrir una ligera descomposición bajo condiciones de alto vacío y alta temperatura (MgO(s) ⇌ Mg(g) + ½ O₂(g)).
En ensayos comparativos, los crisoles modificados de Weiert Ceramics redujeron el contenido de oxígeno del fundido de aproximadamente 3,2 × 10⁻⁶ a cerca de 1,4 × 10⁻⁶, con una disminución de la tasa de aporte de oxígeno de alrededor del 60 %.
El aporte de oxígeno desde los crisoles constituye una fuente oculta de contaminación. Mediante el empleo de materiales de alta pureza y recubrimientos protectores, Weiert Ceramics ofrece soluciones avanzadas de crisoles que mejoran la pureza de la aleación y la repetibilidad del proceso.
Referencias: